Me tomo de los hombros
mientras me susurraba al oido
pestes y maldiciones del momento.
Aunque me resisti al calor que su sangre quemaba en mi,
una luz penetrante perforaba mis pupilas.
Entonces tome del cuello a aquello,
estruje tanto a ese animal perverso
que su lengua expulsada en sus labios
suplicaba a grito sordo le soltara.
Sus ojos con sus venas a torrente
parecian reventarse entre lagrimas.
Fue tanta sus fuerza sobre mis muñecas
que sus dedos aun me duelen.
Tome del cabello su cabeza y tire tan fuerte
que cabellos de su cuero en en mis manos se quedaron.
La mordi, mordi aquella bestia
tan fuerte y en su espalda
que un trozo de us carne se asomo,
golpie tanto su corazon
que en mis dedos senti el latido de la piedad...
y llore....
luego de mirar su rostro demolido me sente
y llore.
Luego llore, pero sus ojos no lo hacian,
y en sus venas brotaba ya nada,
ni una lagrima siquiera en su mejilla.
Su lengua se oculto
y en sus labios ya no se postraba
y yo lloraba
y eso ya no era ser,
mas bien era,
simplente era.